Ascensores / 6 octubre 2022
/

¿Por qué es bastante común y cómo superar el miedo a los ascensores?

La oscuridad, los lugares cerrados, los insectos, ciertos alimentos y muchos más estímulos que a priori no tendrían por qué darnos miedo (estímulos incondicionados), a veces nos provocan miedo, estrés o incluso fobia (respuestas condicionadas). Esto sucede porque lo aprendemos, normalmente en la infancia, mediante condicionamiento clásico. En esta ocasión, vamos a hablar concretamente del miedo a los ascensores, si bien, como hemos mencionado al principio, el miedo puede afectarnos en diferentes circunstancias y aun así ser todas comunes entre muchas personas.

Antes de comenzar, vale la pena recordar que el miedo a quedarse encerrado en un ascensor se llama fobia a los ascensores. Este puede variar en cada persona. Hay quien sólo tiene miedo de coger ascensores antiguos, hay quien sufre claustrofobia y no puede subir a ascensores pensados para menos de 4 personas. Por otra parte, existe la posibilidad de que el usuario de ascensor piense en él como el pasajero en un avión piensa antes de viajar, temiendo un posible accidente. Para todos ellos, y también para sus acompañantes, en FAIN queremos decirte que es común el miedo al ascensor, explicarte por qué y cómo superarlo desde el conductismo.

¿Por qué me dan miedo los ascensores? Hablemos del condicionamiento clásico

Conductismo

El condicionamiento clásico es un tipo de aprendizaje que se estudió dentro del enfoque del conductismo en Psicología en el siglo XIX.

Un ejemplo muy ilustrativo de condicionamiento clásico es el del conocido experimento de Alberto (Watson y Rayner (1920)) en el que a Alberto, un niño de 11 meses muy tranquilo y nada llorón, se le mostró una rata blanca viva. Cuando intentaba tocarla, sonaba un ruido fuerte detrás de él que le asustaba. Volvía a intentar tocar la rata y volvía a sonar el ruido. Tras 5 intentos idénticos entre el estímulo condicionado (el ruido) y estímulo incondicionado (la rata), Alberto aprendió a tener pavor a la rata según la veía y sin necesidad de escuchar el ruido. Pero además, se generalizó su respuesta a conejos, abrigos de piel, la lana, los perros e incluso a Papa Noel.

Este aprendizaje es un mecanismo de supervivencia. A veces somos conscientes de su origen y otras veces no. Domina nuestra respuesta y es automático. En este sentido, el origen del miedo al ascensor se asocia al hecho de que el ascensor supone un lugar pequeño donde a veces incluso en un atrapamiento se queda a oscuras y esto se convierte en un estímulo para algunas personas que puede pasar de desagradable a muy estresante en el caso de activar estos miedos o fobias. Si es tu caso, es muy importante estar informados de las medidas de seguridad que nos respaldan en caso de atrapamiento.

¿Cómo funcionan y cuáles son los sistemas de emergencia de un ascensor parado?

Técnico de ascensores revisando techo de cabina

Los ascensores tienen muchísimos sistemas de seguridad y todo está regulado por el Ministerio de Industria. Desde normas eléctricas a coeficientes de seguridad de cada elemento del ascensor, materiales ignífugos, sistemas electrónicos con tensiones concretas, sistemas específicos de rescate, protecciones para las puertas y demás elementos que han de respetarse rigurosamente para proteger tanto a los usuarios como a los técnicos operarios.

Por dar un ejemplo, de las medidas de seguridad de cualquier ascensor, la norma exige que la cabina quede suspendida por 4 cables, normalmente de acero por dentro y de polímeros por fuera que tienen un coeficiente de 12, es decir que soportan 12 veces la carga estática del ascensor (tara + carga máxima), es decir, un ascensor diseñado para 1000 kg, como mínimo aguantará 12.000 kg. Los últimos ascensores fabricados tienen coeficientes aún mayores que van de 18 a 24. Aun así, en el improbable caso de que estos cables se rompiesen, el equipo lleva un sistema de freno de emergencia, el paracaídas. El ascensor se engancharía directamente a las guías del hueco a través de un sistema de zapatas, de manera que la cabina acabaría frenada. Esto sucede también en el caso de que el ascensor cogiese más velocidad de la que tiene programada actuando el paracaídas.

Además del diseño del equipo, con todas sus medidas de seguridad, el ascensorista realiza cada mes una visita de mantenimiento durante la cual supervisa presencialmente estos componentes de seguridad. Por este motivo es muy importante que la empresa de mantenimiento tenga mucha experiencia, esté muy comprometida con la calidad y la seguridad y sea 100% fiable. Por otro lado, los Organismos de Control Autorizados, entes independientes de las empresas de mantenimiento, realizan inspecciones periódicas obligatorias del ascensor poniendo especial foco a estos componentes de seguridad. Estas auditorías se realizan cada 4 años en ascensores residenciales y cada 2 años en ascensores de uso público.

Como conclusión para afrontar el miedo al ascensor, piensa que el ascensor está diseñado con todas las medidas de seguridad y está mantenido supervisando el correcto funcionamiento de estos componentes.

¿Cómo afrontar el miedo a los ascensores en caso de atrapamiento?

Pulsador de emergencia de un ascensor a punto de ser pulsado

En el caso de quedarse encerrado en un ascensor, lo más importante que debemos entender es que nunca te va a faltar el oxígeno porque, a pesar de aparentar estar cerrado en una caja, un ascensor no es un habitáculo estanco, está diseñado con rejillas de ventilación que aseguran que entre y salga el aire. De hecho, la disposición de estas aberturas también está regulada por el Ministerio de Industria.

Lo primero que debe hacer la persona atrapada es contactar con la empresa de mantenimiento a través del pulsador de alarma de la cabina y dejar que sean los técnicos y solo ellos los que realicen el rescate de forma tranquila y controlada.

Nota: el pulsador de alarma contacta con el Centro de Atención al Cliente de tu empresa de mantenimiento solo si mantienes pulsado sin soltar durante al menos 30 segundos. Muchos atrapados, al escuchar la alarma del ascensor, y no queriendo molestar a los vecinos, no pulsan el tiempo suficiente para conectar con la empresa de mantenimiento y piensan que el sistema de alarma no funciona. Vuelve a probar pulsando más tiempo.

Puedes estar tranquilo. Una vez parado el ascensor, ya no se mueve, no puede pasar nada. Lo moverá únicamente el técnico para llevar la cabina a planta en caso de no estarlo o incluso desde el Centro de Atención al Cliente si tuviese rearme en remoto. Una vez en planta, se podrán abrir las puertas y salir de la cabina con seguridad.

¿Cómo superar el miedo a los ascensores? Conoce más sobre la seguridad

Centro de Atención al Cliente

Lo más importante es que todo esto lo realice un trabajador técnico cualificado de la empresa de mantenimiento ya que un fallo muy común es dejarse rescatar por espontáneos o trabajadores de la propia finca para salir lo antes posible sin garantizar la seguridad de la operación pudiendo originar posibles accidentes, sobre todo si la cabina está entre plantas. Por eso, aunque la empresa avisará al técnico que geolocalice más cercano al aviso y la media de rescate sean 30 minutos, es importante no hacer nada hasta que éste llegue. No te dejes rescatar por alguien no cualificado para ello.

Entendemos que el ascensor es un espacio pequeño y que cuando se queda parado sientes que no tienes control sobre la situación. Queremos que entiendas que quedarse atrapado en un ascensor entra dentro de la normalidad de este tipo de máquinas, pero que están precisamente diseñadas para pararse en caso de cualquier indicio de avería o situación inesperada. Los teleoperadores que van a atender tu llamada tras pulsar el botón de alarma tienen geolocalizada tu cabina y están visualizando a todos los técnicos que en ese momento están cerca para mandar al más próximo. Estos teleoperadores están formados para acompañarte hasta la llegada del técnico si así lo pides, o para contactar con la persona que tu indiques y avisar de que estás atrapado.

Recuerda, un miedo condicionado no es un miedo real. No te creas todo lo que piensas y, ante cualquier indicio de que creas que te ocurre, no dudes en contar con ayuda.