Ascensores / 7 marzo 2026
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Cuando las vibraciones no vienen del ascensor: la importancia de la bancada en el cuarto de máquinas

En el mantenimiento y modernización de ascensores, muchas incidencias aparentes esconden causas menos evidentes. Recientemente, durante una visita técnica para analizar una queja por vibraciones en el cuarto de máquinas, comprobamos una situación que sigue siendo habitual en instalaciones antiguas y que merece especial atención.

La experiencia sobre el terreno nos recuerda que, en ocasiones, el rendimiento del ascensor no depende únicamente del equipo, sino también de los elementos estructurales que lo acompañan.

Una instalación antigua… en buen estado

Durante la revisión, el equipo presentaba un estado general muy positivo pese a su antigüedad. El funcionamiento mecánico era correcto y el mantenimiento realizado a lo largo de los años había permitido conservar la instalación en condiciones óptimas.

Sin embargo, las vibraciones detectadas no procedían directamente del ascensor, sino de un elemento constructivo instalado décadas atrás: la bancada de hormigón sobre la que se apoya el motor, dentro del cuarto de máquinas.

Este tipo de soluciones fueron muy comunes en su momento, ya que aportan robustez y estabilidad estructural. No obstante, con el paso del tiempo los elementos elásticos usados hace 40 o 50 años se han deteriorado y no cumplen con su función prevista. Y no solo eso. Con la evolución tecnológica, hoy sabemos que pueden generar efectos no deseados.

Bancada de hormigón en un cuarto de máquinas

El papel de la bancada en las vibraciones del ascensor

La bancada es la base sobre la que se instala el motor del ascensor. Su función principal es transmitir cargas de forma segura y permitir la correcta absorción de vibraciones mediante elementos antivibratorios, conocidos como silentblocks.

El problema aparece cuando la bancada es de hormigón, ya que:

  • Su elevado peso reduce la eficacia de los silentblocks.
  • Las vibraciones se transmiten con mayor facilidad a la estructura del edificio.
  • La sustitución de los elementos antivibratorios resulta compleja y, en muchos casos, poco viable técnicamente.

En consecuencia, aunque el ascensor funcione correctamente, pueden aparecer molestias acústicas o vibraciones perceptibles en el cuarto de máquinas o en zonas cercanas.

La alternativa: bancadas altas metálicas

Durante años, en los procesos de modernización de ascensores, era habitual retirar las bancadas de hormigón cuando las condiciones de la instalación lo permitían.

La experiencia acumulada en múltiples proyectos ha demostrado que reducir peso estructural mejora significativamente el comportamiento dinámico del conjunto. Por ello, hoy en día se apuesta cada vez más por soluciones técnicas más eficientes.

Una de las recomendaciones más habituales en este tipo de casos es sustituir las bancadas de hormigón por bancadas altas metálicas.

Técnicos FAIN cuadro de máquinas ascensor

Las ventajas principales son claras:

  • Menor peso estructural.
  • Mejor funcionamiento de los silentblocks.
  • Reducción notable de vibraciones.
  • Mayor facilidad de mantenimiento futuro.
  • Mejor adaptación a modernizaciones posteriores.

Este cambio no implica únicamente una mejora técnica, sino también una optimización del confort para los usuarios y del comportamiento general del ascensor.

El límite técnico: cuando el tipo de equipo también influye

Es importante destacar que no todas las vibraciones pueden eliminarse por completo. En el caso analizado, el ascensor funciona con un sistema de dos velocidades, una tecnología fiable y ampliamente utilizada durante décadas, pero presenta algunas limitaciones frente a sistemas más modernos que incorporan variadores de frecuencia.

Esto significa que, aunque la sustitución de la bancada mejora considerablemente el resultado, existe un límite técnico natural que debe explicarse con transparencia a la comunidad o al cliente.

La importancia de analizar cada instalación sobre el terreno

Dos técnicos FAIN sonriendo en el cuadro de máquinas

Cada ascensor tiene su propia historia: año de instalación, modernizaciones realizadas, características del edificio y necesidades de los usuarios.

Por eso, la solución nunca es estándar. Las mejores decisiones nacen siempre de:

  • la inspección directa,
  • la experiencia técnica,
  • y el diálogo con el cliente.

Muchas veces, resolver una incidencia no significa sustituir el ascensor, sino comprender cómo interactúan todos los elementos de la instalación.

En FAIN Ascensores entendemos el mantenimiento como algo más que conservar equipos en funcionamiento. Nuestro objetivo es analizar cada situación desde una perspectiva global para ofrecer mejoras reales, sostenibles y adaptadas a cada edificio.Porque, en ocasiones, la clave no está en cambiar el ascensor… sino en mejorar aquello que lo sostiene.

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