Cada vez que pulsamos un botón estamos generando información. Cuándo llamamos al ascensor, desde qué planta, cuánto tarda en llegar, cuántos viajes realiza, cuántas veces abre y cierra sus puertas, cuándo permanece parado o cuándo aparece una incidencia.
Estamos tan acostumbrados a utilizar el ascensor que rara vez pensamos en todo lo que sucede detrás de cada desplazamiento. Pero un ascensor conectado puede ser mucho más que una máquina que transporta personas entre plantas: también puede convertirse en una fuente de información sobre su propio funcionamiento.
Cuando estos datos se recopilan y analizan, ayudan a conocer mejor la instalación, detectar comportamientos anómalos, optimizar el mantenimiento y mejorar la experiencia del usuario.
Además, disponer de esta información con antelación permite anticipar las necesidades de determinados componentes y disponer de las piezas necesarias en el momento adecuado, facilitando la planificación del mantenimiento y reduciendo los tiempos de respuesta.
Porque el valor de los datos no está solo en recopilarlos, sino en convertirlos en información útil para anticiparse y actuar mejor.
Una radiografía de la actividad del ascensor
Un ascensor conectado puede generar información relacionada con multitud de parámetros de funcionamiento. Y estos datos permiten construir una especie de radiografía de la instalación.
Por ejemplo, imaginemos dos ascensores aparentemente iguales. Uno está instalado en un pequeño edificio residencial y realiza pocos desplazamientos a lo largo del día. El otro se encuentra en un edificio de oficinas y concentra una gran parte de su actividad a primera hora de la mañana, al mediodía y al finalizar la jornada.
Ambos ascensores pueden tener características técnicas similares, pero su comportamiento y sus necesidades de mantenimiento no serán necesariamente las mismas.
Conocer cómo se utiliza realmente una instalación permite obtener una visión mucho más completa que la que ofrece una revisión puntual, al facilitar la identificación de patrones de comportamiento y la adaptación del mantenimiento a las necesidades reales de cada cliente.

Del dato a la información útil: el sistema ConnectION
Los datos permiten observar aspectos que, de otra manera, podrían pasar desapercibidos. Un cambio en el tiempo habitual de desplazamiento, un aumento de determinadas incidencias o un comportamiento diferente de las puertas pueden ser señales que merezcan ser analizadas.
Pero tener datos no es suficiente. Un ascensor puede generar miles de registros; su verdadero valor aparece cuando somos capaces de convertirlos en información útil para tomar decisiones y actuar. En FAIN hablamos de generar insights: encontrar en los datos información que nos ayude a comprender mejor lo que está sucediendo.
Para ello, contamos con diferentes servicios y soluciones digitales que, como ConnectION permiten conectar el ascensor y obtener información sobre su funcionamiento. Por ejemplo, nuestras pantallas digitales, conectadas mediante un router, permiten obtener telemetrías de la instalación, ofrecer al usuario la posibilidad de realizar videollamadas y, al mismo tiempo, gestionar contenidos multimedia adaptados a las necesidades de cada cliente.

Esta conectividad permite ampliar la visión que tenemos de la instalación y complementar lo que observa un técnico durante una visita con la información que genera el propio ascensor entre una revisión y otra.
Es un cambio de perspectiva importante: ya no se trata únicamente de preguntarnos «¿cómo está el ascensor cuando lo revisamos?», sino también «¿cómo se está comportando durante su funcionamiento habitual?».
Porque cuantos más datos relevantes somos capaces de recoger y, sobre todo, de interpretar, mejor podemos entender lo que sucede y más capacidad tenemos para anticiparnos.
Del mantenimiento preventivo al predictivo y prescriptivo
La digitalización también está transformando la forma de entender el mantenimiento. Tradicionalmente, podemos imaginar dos situaciones: realizar revisiones periódicas y actuar cuando aparece una avería. El mantenimiento predictivo introduce una tercera posibilidad: utilizar los datos para identificar señales que indiquen que algo está cambiando antes de que se produzca una incidencia.
Por ejemplo, si determinados parámetros comienzan a alejarse de los patrones habituales, esa información puede ayudar al equipo técnico a detectar un comportamiento anómalo y valorar si es necesario intervenir.
Pero la evolución no termina ahí. El siguiente paso es avanzar hacia un mantenimiento prescriptivo: no solo detectar qué puede ocurrir, sino actuar en consecuencia.
A partir de determinados patrones de comportamiento, pueden establecerse reglas que permitan que los dispositivos conectados respondan automáticamente ante determinadas situaciones. Es decir, si ocurre X, el sistema puede activar Y sin necesidad de esperar a que se produzca una incidencia.
Así, pasamos de observar, a anticipar y, finalmente, a actuar. Una evolución en la que los datos no solo nos ayudan a entender mejor el ascensor, sino también a tomar decisiones y automatizar determinadas actuaciones para mejorar su funcionamiento.

Más información = mejores decisiones humanas
La digitalización no sustituye al conocimiento de los técnicos; lo complementa. La experiencia de un profesional sigue siendo fundamental para interpretar qué está ocurriendo en una instalación. La diferencia es que ahora puede contar con una cantidad de información que antes no estaba disponible.
En FAIN, la combinación de personas, tecnología y datos permite avanzar hacia un mantenimiento más conectado y orientado a la prevención.
Porque un técnico que conoce el historial de una instalación y puede acceder a información sobre su comportamiento tiene más contexto para valorar una incidencia que alguien que únicamente recibe el aviso de que «el ascensor no funciona».
En definitiva, podemos afirmar que el ascensor del futuro no será únicamente más rápido, eficiente o sostenible. También estará más conectado y será capaz de proporcionar mucha información sobre su propio funcionamiento. Y el verdadero valor no estará en tener más datos, sino en saber interpretarlos y utilizarlos para anticiparse, mejorar el mantenimiento y ofrecer un servicio cada vez más inteligente, ayudando en el día a día a los cada vez más escasos técnicos de campo.
El ascensor ya no solo nos lleva de una planta a otra. Ahora también nos proporciona información, conecta con el usuario y nos ayuda a anticiparnos a sus necesidades.
Pasamos de elegir simplemente un destino a entender y mejorar todo lo que ocurre durante el trayecto. Esa es la revolución del ascensor conectado.
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