Llegó a España desde Argentina con un billete de vuelta y la idea de cursar un máster. Sin embargo, una oferta en InfoJobs para una sustitución de verano cambió sus planes y su vida. Hoy, 18 años después, Mar Morelli es la guardiana de la cultura de FAIN como Chief Happiness Officer (CHO).
Nos sentamos con ella para repasar un 2025 histórico, hablar de los retos de la Inteligencia Artificial y descubrir por qué, a pesar de haberse convertido en un gigante del sector, FAIN sigue conservando su alma.
Pregunta. FAIN es una empresa con alma familiar que ha crecido mucho en los últimos años, y tú has vivido todo ese camino desde dentro, pues llevas en esta casa más de 18 años. ¿Cómo llegaste a la empresa y qué recuerdas de tus primeros días aquí?
Respuesta. La verdad es que fue una carambola del destino. Yo llevaba pocos meses en Madrid; había venido desde Argentina al terminar la carrera para hacer un Máster en Sistemas de Gestión, ¡pero mi plan era terminar y volverme! Entonces vi una oferta en InfoJobs para cubrir una baja de maternidad. Me apunté casi por logística, porque la oficina estaba al lado del piso que compartía entonces.
Recuerdo perfectamente la fecha: incorporación un 1 de agosto. Madrid estaba desierto y me sentí muy sola al principio. Mis únicas compañeras esos primeros días eran unas torres infinitas de actas de OCAS (Organismos de Control Autorizado) en papel para archivar. Poco a poco fueron volviendo mis compañeras y aprendí desde la base: hacíamos expedientes, imprimíamos y montábamos todo manualmente según el orden… Visto con los ojos de hoy, ¡aquello era la prehistoria! (Ríe).
P. Permanecer casi dos décadas en una empresa hoy en día no es lo habitual. ¿Qué te ha hecho quedarte en FAIN y no buscar otros retos profesionales fuera?
R. Mentiría si dijera que no me lo he planteado alguna vez, sobre todo por esa inquietud de no acomodarse o de conocer otras realidades. Pero echando la vista atrás, me doy cuenta de que estar en la misma empresa no significa estar en el mismo sitio. FAIN no ha dejado de evolucionar, y yo con ella.
El secreto ha sido atreverse a levantar la mano para generar cambios. Las personas necesitamos sentirnos valoradas y parte de un equipo, y aquí he tenido la inmensa suerte de cruzarme con grandes profesionales que hoy son amigos. Esa oportunidad constante de asumir nuevas responsabilidades y desafíos es lo que me mantiene aquí. No me he quedado por comodidad, me he quedado por el reto.

P. ¿Qué ha cambiado más en la empresa desde que entraste y qué dirías que, por suerte, sigue siendo igual?
R. ¡Uf! Han cambiado tantas cosas que me cuesta elegir. La transformación ha sido inmensa: el estilo de liderazgo, las herramientas digitales, la conciliación… Pero si tengo que quedarme con un hito, sería el establecimiento de los tres objetivos estratégicos y el poner, de verdad, el foco en las personas. Para mí, eso marcó un antes y un después en la madurez de FAIN.
¿Y qué sigue igual? La cercanía. Esa «cosa» humana que muchas grandes corporaciones pierden por el camino y que nosotros mantenemos. A pesar del tamaño, aquí seguimos mirándonos a los ojos.
P. Pocas personas conocen esta compañía como tú. Desde tu experiencia, ¿qué diferencia a FAIN de otras empresas del sector?
R. Es difícil juzgar lo que no se vive en primera persona, pero desde mi posición en selección de personal, entrevisto a mucha gente que viene de fuera y todos coinciden en lo mismo: las grandes multinacionales tienden a deshumanizarse.
En FAIN, lo que nos diferencia es que combinamos la potencia de una gran empresa con el trato de una familia. Además, destacaría el sentido de pertenencia. En otras estructuras más rígidas, la gente va, hace su trabajo y se va. Aquí se crean vínculos. Somos una empresa grande que ofrece estabilidad y futuro, pero donde todavía nos saludamos por el nombre en los pasillos. Esa combinación de seguridad con ambiente humano es nuestro sello de identidad.
P. Eres Chief Happiness Officer (CHO). Tu cargo despierta mucha curiosidad, dentro y fuera de la empresa. ¿En qué consiste exactamente tu posición?
R. Es una posición cada vez más extendida, por suerte, pero reconozco que al principio la creencia popular era que yo iba a ser una «happy flower» o «la de las fiestas». Nada más lejos de la realidad.
El objetivo de mi rol es estratégico: conseguir que el ambiente laboral sea una experiencia positiva y significativa. Esto impacta directamente en el negocio, porque contribuye a que estemos más comprometidos y sin duda ésto tiene un impacto en los resultados de la empresa. Mi trabajo integra Recursos Humanos, Comunicación Interna y Gestión Cultural. Se trata de escuchar, de detectar mejoras antes de que sean problemas y asegurar que los valores de FAIN se vivan, no solo se escriban en la pared. En resumen: trabajar para que todos digamos con orgullo que somos FAIN.

P. Como Chief Happiness Officer, tienes un reto añadido: gran parte de la plantilla de FAIN son técnicos que están en la calle, no en la oficina. ¿Cómo se consigue que ellos también sientan esa cultura y cercanía?
R. Ese es, sin duda, el gran desafío del sector. El técnico a veces se siente un «llanero solitario». Por eso nos esforzamos tanto en la comunicación interna, en las visitas a delegaciones y en los eventos de equipo. La clave es que sientan que, aunque trabajen solos en una sala de máquinas, tienen a toda una estructura detrás apoyándolos. Que suenen sus teléfonos no solo para recibir avisos de averías, sino para preguntarles «¿qué tal estás?».
P. ¿Qué parte de tu trabajo es la más gratificante… y cuál la más complicada?
R. Lo más gratificante es ver que puedes mejorar el día a día real de las personas, cuando una iniciativa pequeña hace que alguien trabaje más a gusto.
Lo más complejo es gestionar los fallos de comunicación. A veces, la información no fluye como debería y eso genera expectativas erróneas y frustración. Gestionar esa parte emocional y volver a alinear a los equipos es la parte más dura, pero también la más necesaria.
P. 2025 ha sido un año histórico para el Grupo FAIN. De todo lo vivido este año, ¿de qué logros te sientes más orgullosa a nivel personal y profesional?
R. Me siento especialmente orgullosa de la profesionalización del área de Selección. No ha sido algo inmediato, sino el fruto de varios años de trabajo que han culminado este 2025. Hemos dado un salto cualitativo implantando nuevas herramientas e iniciando el uso de Inteligencia Artificial para la evaluación de candidatos, lo cual nos hace mucho más eficientes.
Pero, por encima de la tecnología, mi mayor satisfacción es haber logrado cuidar la experiencia humana en ese proceso: hemos conseguido que cualquier persona que se apunte a una oferta, sea finalmente contratada o no, se lleve un «buen sabor de boca» y una percepción positiva de FAIN.
Además, me hace una ilusión tremenda estar centrada ahora mismo en la contratación de nuestros 100 ayudantes. Es un reto precioso y estratégico, porque con ellos no solo estamos ampliando equipo, sino garantizando el relevo generacional que la compañía necesita para el futuro.

P. Hablabas de esos 100 ayudantes y del relevo generacional. Tú que empezaste desde abajo archivando papeles, ¿qué consejo le darías a un chico o chica que entra hoy por primera vez en FAIN?
R. Les diría que sean curiosos. Que no tengan miedo a preguntar, a proponer y a equivocarse. FAIN es una universidad increíble si tienes ganas de aprender. Les aconsejaría que no se limiten a cumplir su tarea, sino que intenten entender el negocio, que hablen con los veteranos y absorban su experiencia. Aquí, la actitud cuenta tanto o más que el currículum.
P. ¿Cuáles crees que son los principales retos en materia de personas y cultura para los próximos años?
R. Tenemos dos frentes claros. El primero es la atracción y fidelización del talento. El mercado es muy competitivo y necesitamos una estrategia sólida para que las personas no solo vengan, sino que se comprometan y desarrollen «corazón FAIN».
El segundo es tecnológico: la adaptación a las nuevas herramientas, especialmente la IA. Estoy segura de que nos abrirá muchas puertas y nos hará más eficientes, pero el reto está en integrarla sin perder nuestra esencia.
P. Sabemos quién es la Mar CHO, pero ¿quién es Mar cuando sale por la puerta de FAIN? ¿Qué te apasiona hacer en tu tiempo libre?
R. ¡Soy muy activa! Me encanta viajar y descubrir sitios nuevos, supongo que va en mi ADN de haber cruzado el charco. Disfruto mucho del tiempo con mi familia y mis amigos; para mí, una buena mesa rodeada de mi gente es el mejor plan posible. Y confieso que también necesito mis momentos de desconexión total para recargar pilas y volver con la energía que requiere este puesto.

P. Por último, si pudieras pedir un deseo para FAIN de aquí a unos años, ¿cuál sería?
R. Mi deseo es que nos convirtamos, indiscutiblemente, en la empresa más deseada del sector para trabajar; que seamos el espejo donde otros quieran mirarse. Y, ligado a eso, me encantaría ver cómo el relevo generacional florece. Deseo ver, dentro de unos años, que esos jóvenes que hoy entran como ayudantes han recogido el testigo y se han convertido en los líderes y guardianes de nuestra cultura. Ser el referente del mercado, sí, pero con el «corazón FAIN» asegurado para las próximas décadas.
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